El apetito es el deseo de ingerir alimentos, sentido como hambre, su función es regular el adecuado ingreso de energía para mantener las necesidades metabólicas. Es regulado por el aparato digestivo, el tejido adiposo y el cerebro.

Las hormonas que participan en la regulación de la ingesta pueden dividirse en dos grupos: uno que actúa rápidamente e influye en las comidas individuales, y otro que actúa más lentamente para promover el equilibrio a largo plazo de las reservas de grasa del organismo.

Los reguladores de largo plazo incluyen a la leptina y la **insulina**.
Imagen obtenida de http://www.salud.bioetica.org/images/hambre1.jpg
Imagen obtenida de http://www.salud.bioetica.org/images/hambre1.jpg


La leptina es una proteína de 167 aminoácidos, que incluyen un péptido señal de 21 aminoácidos. Hay una correlación directa entre el nivel de leptina en la sangre y la cantidad de tejido adiposo que existe en el cuerpo, pero lo que percibe el cerebro es la variación, una persona puede ser muy obesa, tener mucho tejido adiposo, y por lo tanto tener mucha leptina circulante, pero si no come hace cuatro horas y comienza a quemar más grasas, al bajar el nivel de esta hormona en la sangre, el cerebro interpreta que tiene que comer. Además, los obesos, que son los que más tejido adiposo tienen, son resistentes a la leptina.
La insulina es una hormona polipéptidica formada por 51 aminoácidos producida y secretada por las células beta del páncreas, cuya función es hacer ingresar la glucosa en los músculos y regular sus niveles en la sangre. Pero las personas que tienen demasiada insulina circulando sienten un hambre desesperante, comen más y ganan peso.

La hormona ghrelina, que secreta el estómago, constituye otro tipo de señal de alerta. Esta hormona estimula ciertas neuronas hipotalámicas provocando un aumento del apetito. Sus niveles se elevan antes de las comidas, con el estómago vacío, indicándole al cerebro que es hora de tener hambre.

El péptido YY3-36, recientemente descubierto, es considerado una hormona antihambre. Es producido después de comer por células que tapizan el intestino delgado y el colon proporcionalmente al contenido calórico de la ingesta. Los niveles de YY3-36 en la sangre se mantienen altos entre las comidas e inhibe la ingesta durante las siguientes doce horas.